CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES 2024

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Hace unas semanas en este espacio hablamos de que en este periodo electoral, además de conocer las preferencias, es muy importante conocer la percepción que la población tiene sobre diversos aspectos de la vida pública. En esa ocasión hablamos de la corrupción y esta semana analizamos un tema que está muy relacionado: la confianza en las instituciones.

Empezamos por identificar cuáles son las instituciones o actores más confiables según las mexicanas y los mexicanos. Casi 9 de cada 10 personas respondieron que en quien más confían es en sus familiares. Después tenemos a las universidad y escuelas públicas de nivel básico con casi 80%, seguidas de los compañeros de trabajo en los que dos terceras partes de las personas confían. Ahora, hablando de instituciones gubernamentales, las Fuerzas Armadas (Ejército y marina) son las únicas que llegan al top 5 de actores que más confianza le inspiran a las personas. En contraste, el Gobierno Federal es la institución en la que menos confía la población: apenas poco más de la mitad de las personas dijo confiar en el gobierno nacional.

En cuanto a las instituciones menos confiables, destacan los partidos políticos (menos de la tercera parte de la población respondió que le inspiran confianza), los legisladores (34.5%), los policías (37.1%), sindicatos (38.5%), ministerios públicos (38.6%), jueves y magistrados (39.4%), empresarios (46.9%), gobiernos estatales (48.2%), medios de comunicación (49.1%), gobiernos municipales (49.9%), servicios públicos (50.05), institutos electorales (54.7%).

Cuando hablamos de percepción de corrupción en este espacio, hace una semanas, mencionamos que esta percepción regularmente está basada en las experiencias personales o de personas cercanas que han padecido actos de corrupción con diferentes instituciones. Ahora vamos a observar cómo la frecuencia de experiencias de corrupción incide en el nivel de confianza que tenemos en una institución pública y en algunos actores.

Encontramos que las personas reportan menos corrupción entre sus familiares (18.6%) y es la institución con mayor nivel de confianza (87.4%). En contraste, las instituciones policiacas reportan la frecuencia más alta de actos de corrupción (86.7%) y un nivel de confianza inferior a 40%. Esto parece casi obvio, pero encontramos casos interesantes, como los institutos electorales: las personas reportan que estos institutos tienen una frecuencia de corrupción  de 58.6%, pero casi la misma proporción de personas confían en estas instituciones (54.7%). Algo similar ocurre con el gobierno federal: 61.6% de las personas lo perciben como corrupto, pero 59.1% dicen confiar en este nivel de gobierno.

Los niveles de confianza que las personas tienen en las diferentes instituciones públicas pueden basarse en diversos factores, como la percepción de la efectividad y el rendimiento de una institución; la transparencia y rendición de cuentas; la percepción de la integridad y la ética dentro de una institución; la imparcialidad y la equidad en el trato de los ciudadanos por parte de una institución; la forma en que una institución se comunica con el público y cómo maneja las crisis o problemas puede afectar su reputación; las experiencias individuales de las personas con una institución y las percepciones culturales sobre su importancia.

La confianza en las instituciones públicas y gubernamentales es esencial para mantener la estabilidad social y política. Cuando la confianza se debilita, puede erosionar la legitimidad de las instituciones y socavar la cohesión social. Esto puede llevar a un aumento de la polarización política, la desafección ciudadana y la falta de participación en el proceso democrático. En última instancia, la confianza en las instituciones es un indicador clave del bienestar democrático, por lo que comprender cómo perciben las personas a las instituciones públicas es fundamental para fomentar la participación política, la rendición de cuentas y el compromiso ciudadano.

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