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Cultura del tatuaje

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En distintas épocas, los tatuajes han estigmatizado a las personas que los usan; sin embargo, su popularización ha contribuido a que cada vez menos se discrimine a quienes llevan tatuajes y, sin duda, la industria se ha sofisticado, logrando su crecimiento exponencial.

Sólo en México, esta industria genera 450 millones de dólares al año. El perfil de las personas que se dedican a esta labor (cada vez más diseñadores e ilustradores) ha contribuido a la profesionalización del sector. Aunque en el país no contamos con un padrón oficial de tatuadores, se calcula que hay más de 6 mil artistas dedicados a este oficio.

El crecimiento de la industria del tatuaje podemos atribuirlo, en buena medida, a las redes sociales, pues 70% de las personas que quieren tatuarse llegan por medio de las redes sociales, a las cuales dedicamos nuestra encuesta anterior.

Además de presentar un panorama general de esta industria, que como observamos, está en crecimiento permanente, también queremos identificar las tendencias en este sector: conocer a las personas que se tatúan, las razones por las que lo hacen y sus preferencias. Si bien, tenemos la idea de que los tatuajes son para toda la vida, encontramos que buena parte de las personas terminan por arrepentirse. A continuación, les contamos las razones. 

Casi 4 de cada 10 personas tienen, al menos, un tatuaje en su cuerpo. ¿Quiénes se tatúan? Por contraintuitivo que pueda parecer, más de la mitad de las personas con tatuajes son mujeres (59%) y 41% son hombres. La tendencia que se observa es que casi la mitad de las personas se harán su primer tatuaje entre los 30 y los 45 años. 

Como es de esperar, las razones por las que hombres y mujeres toman la decisión de tatuarse son muy distintas. Para las mujeres, los tatuajes representan autoafirmación, libertad y derecho sobre su cuerpo. En el caso de los hombres, cuando se tatúan quieren proyectar valentía y eligen diseños que expresen fuerza y rudeza. Precisamente por la diferencia en el significado que tiene para cada uno, la selección de diseños también es muy distinta entre sexos. Las mujeres prefieren tatuajes más íntimos, minimalistas y de tamaño pequeño; por el contrario, los hombres, en general, prefieren tatuajes más notorios y visibles a simple vista.

En cuanto a las partes del cuerpo preferidas para tatuarse, cuatro de cada 10 personas declararon que eligen los antebrazos; en casi igual proporción aparece la espalda (39%), seguida de las muñecas (34%). La tercera parte de las personas se tatúa la parte superior de los brazos (33%), 28% se tatúa hombros o pecho. Cerca de la quinta parte eligieron las pantorrillas (23%) y los tobillos (22%).

Sobre las elecciones de tatuajes, hay gran variedad: los tatuajes más populares son los de animales (12%) y las frases (11%). En el fondo de las preferencias encontramos personajes de ficción (3%) o una palabra o flores (4%). A media tabla encontramos nombres (9%), letras o símbolos (7%), nombres de hijos (6%), rosas (5%).

En nuestras mediciones anteriores, hemos incorporado la variante de las generaciones, para entender mejor las preferencias de estos grupos y esta encuesta no es la excepción. La mayor proporción de personas con tatuajes son los llamados millennials (45%), porque son una generación que nació con más libertad y menos prejuicios. Para los millennials, los tatuajes son la forma de reforzar su identidad frente a ellos mismos y hacer único su cuerpo. 

El segundo grupo con más tatuajes es la generación X (38%), que encontró en los tatuajes una forma de expresar su oposición a las reglas y les permitió delimitar quienes son. Así, los tatuajes les permiten honrar lo que han vivido, por lo que lucen con orgullo sus tatuajes para mostrar vivencias y aprendizajes. El tercer lugar de las generaciones más tatuadas lo ocupa la generación Z (32%), pero, a diferencia de las generaciones anteriores, tienen claro que tatuarse no es el único medio para expresar quiénes son. Esta generación prefiere tatuajes pequeños, minimalistas, pues prefieren lo estético por encima de significados profundos. 

Por último, como era de esperarse, los boomers son la generación con menos tatuajes (15%). Estas personas, tomaron la decisión de tatuarse porque pueden hacerlo y eso les hace sentirse libres, ahora que tienen los recursos y estabilidad personal y familiar. Los tatuajes para esta generación son una forma de saldar sueños inconclusos y les permite conectar con hijos o nietos.  

Aunque tenemos claro que los tatuajes son una decisión permanente, la realidad es que 1 de cada 5 personas que se tatúan termina por arrepentirse de hacerlo. La razón principal para lamentar la decisión es haber elegido el nombre o algún símbolo relacionado con sus exparejas (70%). La segunda razón de arrepentimiento es que las personas dejan de sentirse identificadas con lo que se tatuaron (10%). En menor proporción, el arrepentimiento es resultado de la inconformidad con el tatuaje que les hicieron (8%) o por el trabajo o nuevas oportunidades laborales, que pueden verse afectadas por tener tatuajes (7%). 

Teniendo toda esta información en cuenta, podemos tomar mejores decisiones la próxima vez que pensemos en hacernos un tatuaje: sabemos que podemos buscar las tendencias y encontrar a los mejores artistas en las redes sociales. También podemos pensarlo dos veces antes de elegir un tatuaje que, eventualmente, nos haga sentir arrepentimiento. 

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