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Equidad de género en México

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En años recientes, escuchamos hablar constantemente de la equidad de género y de lo importante que es cerrar las brechas entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida pública. Sin duda, colocar este tema en el centro del debate ha llevado a que se tomen medidas para alcanzar estos objetivos y los avances son notables, aunque insuficientes.

Un análisis de la ONU que se publicó este año estima que, en el mundo, se necesitarán hasta 286 años para cerrar las brechas en materia de protección legal, incluido eliminar leyes discriminatorias, y 140 años para lograr la representación equitativa en los puestos de poder y liderazgo en el lugar de trabajo.

Para saber cómo percibimos las mexicanas y los mexicanos la equidad de género, en esta encuesta preguntamos a las y los encuestados si perciben avances en esta materia. También hicimos otra serie de preguntas que nos permiten identificar qué tan arraigados están los estereotipos de género en nuestra sociedad. 

Empezamos preguntando a las personas si consideran que en México, mujeres y hombres tienen las mismas condiciones para acceder a sus derechos tanto en el ámbito político, económico, social y cultural. Seis de cada 10 mujeres respondieron que no; en contraste, 7 de cada 10 hombres opinaron no existen estas condiciones de igualdad entre hombres y mujeres. Si bien, esta respuesta puede parecer poco intuitiva, valdría la pena identificar por qué hombres y mujeres consideran que no hay igualdad en el acceso a derechos entre géneros.

A continuación, les preguntamos de forma específica por su percepción de equidad de género en la sociedad mexicana. Casi la cuarta parte de los hombres respondieron que hay “mucha” equidad, frente a 16% de las mujeres que coincidieron con esta percepción. Casi la tercera parte de las encuestadas señalaron que hay “algo” de equidad y cerca de la mitad (47%) opinaron que hay “poca” equidad de género en la sociedad mexicana. Estas percepciones tienen sentido, si se considera que las mujeres enfrentan de forma cotidiana las consecuencias de la falta de equidad, lo que las hace más conscientes de estas situaciones. 

Después, preguntamos a las personas a quiénes recurren cuando necesitan consejos sobre asuntos diversos. Estas respuestas nos pueden dar una idea de las percepciones que tenemos sobre los temas que, según prejuicios ampliamente arraigados, corresponden a hombres o mujeres.

Las mujeres encuestadas declararon que cuando tienen un problema económico, familiar o laboral, recurren en la mayoría de los casos a otras mujeres para buscar consejo. En el caso de los hombres, cuando tienen un problema económico, recurren a mujeres o les resulta indiferente el género cuando necesitan un consejo. Cuando se trata de un problema familiar, más de la mitad de los hombres piden apoyo a una mujer. En asuntos económicos, sólo 24.1% recurren a una mujer y 32.5% a otros hombres.

En temas emocionales, cuando las mujeres se sienten tristes, decepcionadas o frustradas, piden ayuda a sus amigas mujeres (43.1%). Los hombres, por su parte, declararon que en estas situaciones recurren a su pareja (46.5%). 

Estas respuestas nos permiten ver que la carga de los temas emocionales, sentimentales y familiares se asigna en mayor parte a las mujeres: se considera que ellas son quienes mejor entienden estos asuntos; esto es cierto para hombres y mujeres casi en igual proporción. Sin embargo, destaca que, en asuntos económicos, que pueden considerarse más “racionales”, los hombres recurren menos a las mujeres. 

Para entender mejor estas percepciones, que influyen en las decisiones de las personas, quisimos conocer qué hay detrás de estas ideas. Hicimos una amplia investigación sobre los estereotipos de género más comunes y preguntamos a nuestros encuestados si estaban de acuerdo o no con cada uno de estos estigmas sobre los roles de género, que incluyen ideas sobre lo que implica ser hombre o mujer, la vida en pareja y la sexualidad.

Preguntamos a las personas si creen que hay trabajos que sólo los hombres pueden desempeñar. Casi la mitad de los hombres estuvo de acuerdo con esta afirmación, frente a 36.2% de las mujeres. Casi la mitad de los hombres también estuvieron de acuerdo con que hay juguetes que son exclusivos para niñas; sólo la tercera parte de las mujeres coincidieron con esta idea. Otra idea ampliamente difundida es que el color rosa es para mujeres y el azul es para hombres: la cuarta parte de los encuestados están de acuerdo; sólo 14.1% de las mujeres apoyaron esta afirmación. 

En pleno 2022, pusimos a prueba otro estereotipo común sobre las mujeres: que son débiles por naturaleza. Afortunadamente, encontramos hombres y mujeres coinciden cada vez menos con esta percepción, aunque uno de cada 5 hombres todavía considera que las mujeres son débiles, frente a una de cada 10 mujeres. 

También revisamos varios paradigmas sobre la vida en pareja y la sexualidad entre hombres y mujeres. Constatamos que la idea de que los hombres disfrutan más del sexo está más arraigada en las mujeres, pues 18.6% estuvieron de acuerdo con esta afirmación, frente a 12.2% de los hombres. En cuanto a la responsabilidad de prevenir un embarazo, 13.3% de las mujeres todavía creen que es un tema que les concierne a ellas; sólo 7.4% de los hombres opinan que es responsabilidad de las mujeres.

Estas convenciones sociales que están profundamente arraigadas en la sociedad constituyen la base de las brechas entre hombres y mujeres, por tanto, la equidad de género sólo será posible cuando empecemos a cuestionar estos paradigmas y dejemos de reproducirlos de forma cotidiana. Si bien, los avances en esta materia son innegables, también debemos de reconocer que ver a más mujeres en altos cargos, ocupando espacios que antes parecían reservados exclusivamente para los hombres, puede dar la imagen equivocada de que la discusión sobre la equidad de género está superada, pero esta percepción difícilmente se sostiene si observamos otros ámbitos del espacio público. 

Por estas razones, es indispensable que identifiquemos estas ideas y convenciones que hemos normalizado, para avanzar con mayor velocidad hacia la verdadera equidad de género. Sólo así conseguiremos que las necesidades de la mitad de la población, integrada por mujeres, se atiendan mediante su representación en todos los espacios. Esperemos que alcanzar este objetivo nos tome menos de 300 años.

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