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Evaluación de confianza en las instituciones

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La semana pasada, presentamos nuestro estudio sobre la percepción que las mexicanas y los mexicanos tenemos sobre la violencia en el país. En esa ocasión destacamos que la percepción tiene consecuencias tangibles en nuestra cotidianeidad: afecta nuestras decisiones y forma de vida de manera directa. En esta línea, esta semana nos preguntamos sobre otro factor que, sin duda, incide en nuestra toma de decisiones diarias: la confianza en las instituciones o servicios públicos.

En lo que respecta a las autoridades o instituciones públicas, preguntamos a las personas por las figuras institucionales en las que más confían. En los primeros tres lugares se ubican la Marina (23%), la presidencia de México (17%) y el Ejército (14%). Menos de uno de cada 10 mexicanos confía mucho en la Guardia Nacional, el INE, empresas mexicanas, la iglesia, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el gobernador de su estado, la policía, los medios de comunicación, los diputados, ministerios públicos o instituciones de impartición de justicia.

En un tema que en años recientes ha ocupado más espacio en la discusión pública por el contexto que vivimos, preguntamos a las personas por su confianza en las instituciones de salud, resalta que la institución en la que más confía la gente en cuanto a temas de salud es el IMSS, que tiene la confianza de casi 5 de cada 10 personas en el país, seguido por instituciones privadas o médicos particulares con 35%. Por otro lado, los centros de salud son las instituciones de salud que menos confianza inspiran: la tercera parte de los encuestados no confía en estos centros.

También nos interesaba conocer cuánto confían las personas en los servicios públicos que reciben diariamente. El mejor evaluado fue el servicio de luz: 29% de los encuestados confían en este servicio; en cuanto a los menos confiables, la tercera parte de los encuestados no confía en el servicio de pavimentación y bacheo de calles.

Llama la atención que los porcentajes de confianza en las instituciones son relativamente bajos, incluso para las instituciones y servicios que las personas consideran más confiables: la única institución más confiables que supera 40% es el IMSS; la Marina y el servicio de luz, que son los mejor evaluados, no llegan a 30%. En contraste, las instituciones que inspiran más desconfianza entre la población superan 30% en todos los casos: la policía, los centros de salud y el servicio de pavimentación de las calles.

Si bien, podemos decir que estas respuestas no sorprenden, vale la pena analizarlas con más curiosidad y tener en cuenta un hecho innegable: la confianza en las instituciones es fundamental para la convivencia pacífica en sociedad. Reflexionando sobre estos datos, podemos destacar algunos aspectos: la confianza en las instituciones puede ser un indicador de desempeño de estas. Nuestra confianza o desconfianza en una institución o servicio público también incidirá en nuestra decisión de acercarnos a ella para atender problemas públicos. La evolución de la confianza en las instituciones también nos dice algo sobre cómo cambian las relaciones de la sociedad con las instituciones o servicios públicos.

En esta encuesta también encontramos respuestas que nos dan pistas de la polarización de la opinión pública sobre el gobierno: por ejemplo, la presidencia de México se ubica como la segunda institución en la que más personas confían y en el mismo lugar cuando preguntamos por las instituciones en las que menos confían las personas. Ambas cosas son posibles y esto nos habla de la división de opiniones que caracteriza a las sociedades democráticas.

En algunos ámbitos de esta medición, podemos notar que las instituciones o servicios más cercanas son en las que menos confiamos: la policía, los centros de salud, el servicio de pavimentación. Vale la pena considerar que, precisamente, la interacción constante con estas instituciones o servicios públicos nos permite conocer de cerca sus fallas. Las autoridades o quienes están a cargo de la provisión de servicios públicos podrían obtener información muy valiosa sobre su desempeño observando estos datos.

En contraste, algunas de las instituciones en las que más confianza decimos tener, en algunos casos, como el de las fuerzas armadas o la presidencia de la República son instituciones con las que la mayoría de las personas no tenemos interacción diaria y por esta razón no estamos tan familiarizados con su desempeño, pero es posible que nuestra percepción y confianza en estas instituciones se relacione con factores como las opiniones de otras personas en quienes confiamos, los medios de comunicación, entre otros.

Observar estas mediciones a lo largo del tiempo es un ejercicio muy útil para identificar los cambios en las interacciones de las sociedades y las autoridades, como mencionamos antes. Recordemos que la confianza en las instituciones es relevante porque cuando la ciudadanía pierde la confianza en instituciones públicas para atender problemas públicos, inevitablemente surgen otros mecanismos para solucionar problemas cotidianos, pero las consecuencias de estas instituciones informales no siempre son previsibles ni benéficas para la convivencia en sociedad.

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